En l’Horta Sud esto dejó de ser un supuesto teórico. Una instalación que ha estado en contacto con agua no vuelve a su estado anterior sola, aunque encienda. El agua deja sales y suciedad dentro de mecanismos y aparamenta, y el deterioro aparece semanas o meses después.

Antes de nada: no dar tensión

Mientras haya humedad en la instalación, lo correcto es mantener el suministro cortado desde el cuadro y no probar «a ver si funciona». Dar tensión a una instalación mojada puede provocar un fallo de aislamiento con la vivienda ocupada.

Qué se revisa

  • Cuadro y aparamenta. Un magnetotérmico o un diferencial que ha estado sumergido se sustituye. Su mecanismo interno no se seca y se vuelve a fiar de él.
  • Mecanismos a baja altura. Enchufes y cajas por debajo del nivel que alcanzó el agua: se abren, se comprueban y normalmente se cambian.
  • Cableado en tubo. El agua queda dentro de la canalización. Se mide el aislamiento circuito por circuito; el que no da valores correctos se sustituye.
  • Toma de tierra. Se mide continuidad y resistencia, especialmente si hubo arrastre de tierras.
  • Electrodomésticos y equipos fijos. Calderas, bombas, motores de puerta de garaje y equipos de climatización afectados requieren revisión propia.
  • Garajes y zonas comunes. Alumbrado, alumbrado de emergencia, bombas de achique y cuadro de servicios generales.

Documentación

Si la instalación se rehace en parte o en su totalidad, conviene terminar con un certificado que refleje el estado final. Sirve para la comercializadora y sirve también como respaldo documental frente al seguro.

Qué no compensa

Secar un cuadro con un secador y volver a subir los automáticos. Recuperar unos euros hoy en aparamenta que ha estado bajo el agua es la forma más cara de ahorrar.