No hace falta ser electricista para detectar que una instalación ha quedado atrás. Estas son las señales más claras, de la más evidente a la más discreta.

1. Enchufes sin toma de tierra

Si los enchufes no tienen las pletinas metálicas laterales ni el contacto central, no hay toma de tierra. Es la señal más importante de todas: sin tierra, un fallo de aislamiento en un electrodoméstico puede dejar tensión accesible en su carcasa.

2. Cuadro con fusibles o con un solo interruptor

Los cuadros de plomos o de fusibles roscados y los que sólo tienen un interruptor general pertenecen a otra época. Hoy se espera protección diferencial y magnetotérmicos repartidos por circuitos.

3. Un único diferencial para toda la casa

Funciona, pero cada fuga deja la vivienda entera a oscuras, incluida la nevera, y localizar el problema se vuelve un ejercicio de paciencia. Repartir la protección en varios grupos es más cómodo y más seguro.

4. Cables rígidos, con funda de tela o con empalmes sueltos

El aislamiento envejece. Un cable con la funda cuarteada o empalmes fuera de caja, sujetos con cinta, es un punto de fallo esperando su momento, sobre todo en zonas con humedad.

5. Saltan los automáticos al usar varios aparatos

Si no se puede tener a la vez el horno, la vitrocerámica y el aire acondicionado, el problema no es de mala suerte: es de potencia contratada, de circuitos compartidos o de ambas cosas.

6. Enchufes o mecanismos que calientan o se oscurecen

Un mecanismo tibio, con marcas oscuras o que chispea al conectar, indica mala conexión o sobrecarga. Es de las pocas señales que conviene atender sin esperar.

Qué hacer con esto

Ninguna de estas señales obliga por sí sola a rehacer la instalación entera. Lo razonable es una revisión que mida toma de tierra y aislamiento y ordene las actuaciones por prioridad: primero lo que afecta a la seguridad, después lo que afecta a la comodidad. Se puede ejecutar de una vez o repartido en fases.